"Llevame a una visita guiada a tu corazón" murmuró ganador el Polo Tonchetti en la parada del 100 de Houssay y Adolfo Calle, mientras miraba las flores de la florería imaginando cual compraría después
La destinataria de este piropo era nada menos que la Gacha Lopez, de la torre T4 quien se tomaba el micro todos los días ahi, aguantando los trillados piropos del Polo que ese día cumplía 58 años.
Es que el piropo en los años 80 no era lo que son hoy. La desaparición del piropo era ya una realidad y, según Tonchetti (quien era un experto en el tema) se debe a dos cosas: 1- Las mujeres no saben volar como antes y 2- Las mujeres ya se dieron cuenta que detrás del piropo hay una clara y marcada intención horizontal.
Tonchetti, a pesar de todo, nunca se dio por vencido. Su lírica fue rotando y sus piropos eran cada vez mas originales. Pasó por varias facetas como piropeador profesional incluyendo: lo clásico, lo berreta, lo fino, lo oportuno, lo bizarro y por último, lo desesperado, que era la antesala de la desaparición del piropo. Eso si, nunca apeló a la grosería, porque eso era el anti piropo, el buen piropo tenía consistía en halagar a la dama, y si es posible hacerla sonreír.
- "Los tiempos cambian"... decía Tonchetti y "es necesario adaptar el piropo a épocas modernas" aseguraba. De esta manera leía los diarios buscando noticias actuales para tratar de mezclar piropos con las noticias, y con personajes del momento, actores de películas nuevas, o usando simplemente rimas con palabras de moda.
Las mujeres estaban cansadas. Muchas tomaban el micro en la otra parada solo para no cruzarse a Tonchetti, otras comenzaron a irse a su trabajo en moto. En las paradas de colectivos se veían cada vez menos mujeres y comenzaron, en cambio a abundar gordos tatuados, los cuales a Tonchetti no le convenía tanto piropearlos. El arte de Tonchetti estaba en la clara decadencia, como aquel pintor con parkinson que sabe que no pintará mucho mas. Como el artista ciego que ya no puede apreciar los colores de su obra. Ya no había mas lugar para desparramar su "arte", el talento de Tonchetti estaba en jaque, ya no existía escenario donde mostrarlo. Lo intentó en la playa de estacionamiento del Carrefour, en los semáforos de auto a auto y en la avenida saliendo a correr por las mañanas, pero nada. La respuesta siempre era la misma: Mujeres que le daban vuelta la cara, insultos y actitudes que lo ignoraban y fingían seguir hablando por celular. También probó con los chats y redes sociales pero el fracaso era inminente.
Tristemente, al ver que los códigos modernos eran otros, Tonchetti dejó sepultar de una vez el arte del piropo. Ya no había lugar en la sociedad para decir cosas lindas, no groseras, ya no había lugar para el cortejo, ni para acercarse a alguien creativamente. Descubrió páginas web como Tinder y otras de encuentros casuales. Tonchetti se dio cuenta que todo pasaba por lo fisico o monetario. No importaba que decís, el dinero o un buen físico ganaba la pulseada, lo cual el no poseía ninguna de las dos cosas. Ahi entendió la famosa frase de Charly Garcia "Say no more" (no digas mas nada) a nadie le importa . También confirmó la frase "billetera mata galán" aunque el se resistía a pensar ésto. La era de lo efímero había comenzado, solo que él no lo sabía. Vio como su sociedad estaba cada vez mas dura e interesada, vio como la empatía era reemplazada simplemente por la palabra simpatía. Y lloró.
Un buen día, después de un desayuno, decidió recopilar todos sus piropos en un manual llamado "Guía para el piropo callejero en 10 pasos" con la esperanza que generaciones futuras pudieran descubrir el placer del cortejo y la rima, la emoción de enfrentarse a una dama y tratar de sacarle una sonrisa, sin plata ni músculos...solo con creatividad. Las nuevas generaciones accederían asi, a un habito inusual y ridiculo, pero interesante e histórico.
Tonchetti murió en 1998, las paradas de colectivos ya lo extrañan, se siente un vacío triste y un silencio inquietante, en su lugar abundan los ladrones de billeteras, los calcos rotos en los parantes, y acosadores de mujeres callejeros. Las chicas se acercan con miedo, pero ya no a un Tonchetti inexistente, sino a cosas mas peligrosas que un simple piropo. Dicen que en uno de los asientos de una parada de la Adolfo Calle, una inscripción con marcador rojo reza..."Volvé Tonchetti" y según un vecino de la calle Houssay, la "Guia del piropo callejero" ya se puede conseguir en kioscos de Mendoza.




















